Salud mental en Chile

Son miles y miles las personas que relatan haber experimentado problemas con su estado de salud durante los últimos años. Conflictos relacionados directamente con la calidad de vida y el bienestar, que nos les dejan avanzar ni sentirse bien. Algo pasó. Ya no experimentan goce e interés, no se proyectan, padecen diversas molestias físicas (somatización) y psicológicas. Algo les pasó.

Muchos de ellos no tienen por qué responder a ningún cuadro clínico, o diagnóstico psicopatológico: simplemente tienen un malestar, sea el que sea, que les dificulta su diario vivir. Son conscientes de que podrían estar mejor y quieren trabajar en ello, pero no lo logran. No sin ayuda, al menos. Su situación los deja en un punto muerto, sin poder realizar cambios significativos para mejorar.

El Covid-19, un hecho que, pese a que nos ha dado, y nos sigue dando, muchos dolores de cabeza, ha supuesto un antes y un después en muchos aspectos de nuestra vida, pero especialmente en la necesidad de solicitar la ayuda de un especialista en salud mental, formalizando una situación que debería haber sido normalizada desde sus inicios.

Para poder encauzar esta problemática, cabe resaltar los siguientes cuatro problemas como los más comunes hoy en día a la hora de buscar ayuda profesional.

1. Encontrarse mejor con uno mismo

Generalmente, se asocia a un tema de autoestima, pero va más allá. Detrás se esconden varios aspectos que impiden que la persona se encuentre bien consigo misma y, por ende, que tenga una autoestima lo más alta y estable posible. Algunos subtemas presentes son la orientación sexual, inseguridades y falta de habilidades sociales como no saber poner límites o verbalizar sus opiniones, autoconcepto y autoimagen corporal, deseabilidad social, etc.

También aparecen temáticas de corte más existencial, como sentirse realizado, quererse a uno mismo, sentir deseo, valorar la propia vida y proyectar un horizonte hacia donde queramos caminar. Quizá la ausencia de un horizonte sea el tema más importante dentro de los problemas que surgieron tras la llegada del Covid-19.

2. Ansiedad

La gran protagonista en la vida de muchos y que, si antes suponía un problema, ahora mismo se ha expandido en todos los niveles. «Nos saldría más barato aprender a relacionarnos con la ansiedad que ir al psicólogo si no fuese porque para aprender a relacionarte con ella necesitas ir al psicólogo», dice la psicóloga Fernández. Tal como asegura, la ansiedad es uno de los motivos que más se ven en consulta y generalmente va a la par que otras demandas.

La mayor parte de los seres humanos ha sentido ansiedad alguna vez, y eso no es un problema; cuando esta te paraliza y dificulta que continúes con tu vida; cuando se mete contigo en forma de pensamiento obsesivo y rumiativo y no te deja en paz en ningún momento; cuando acelera tu corazón para hacerse notar. Ahí, entonces, puede que necesitemos acudir a un profesional de la salud mental.

3. Distimia y depresión

A raíz del Covid y la situación de pandemia que hemos vivido todos -y que aún seguimos viviendo- los especialistas en salud han ampliado su agenda con personas que han perdido la ilusión, que sin saber cómo han dejado de disfrutar de aquello que antes sí hacían, que se han distanciado de la motivación e incluso de los seres queridos.

Muchos acuden a consulta con estado de ánimo depresivo reconociendo que tras la pandemia han perdido las ganas y la ilusión, les cuesta recuperarlo y dejan de reconocerse en cómo eran antes. Esto se debe, entre otros muchos factores, al cambio tan brusco que han tenido en su manera de sociabilizar, en estar encerrados en sus viviendas y en atravesar incluso pérdidas emocionales. También se ha visto más impacto en la población adulta tras la pérdida de seres queridos y la dificultad que se han encontrado a la hora de elaborar un duelo. Nadie está exento de poder encontrarse en una situación así.

4. Resolución de conflictos y gestión emocional

En nuestra vida si algo podemos tener claro es que vamos a tener que resolver problemas, tomar decisiones y hacernos cargo de nuestra propia gestión emocional. Y eso, no resulta tan fácil. Según cuenta la psicóloga Patricia Fernández, muchas de las personas que acuden a consulta tienen que «trabajar en la gestión emocional y la resolución de conflictos» que tienen en su día a día, bien sea en pareja, con la familia o en el trabajo.

A modo de conclusión, podemos afirmar que la detección de estos problemas en uno mismo o en alguien cercano es el primer gran paso para tratar el tema. Pedir ayuda es el segundo paso.

Y tu vida podría volver a ser valiosa; una vida que, con sus altos y bajos, sea digna de vivirse.

Autor: J.P Bonnefont. B.

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